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miércoles, 16 de marzo de 2016

La oposición de Ourense rechaza la autopista de peaje

FOTO: MIGUEL SOUTO

Las posibles alternativas para crear la futura conexión entre Ourense y Santiago de Compostela y el rechazo de la oposición municipal de la ciudad -PSOE y BNG- a que el vial se convirtiese en una autopista, con el consiguiente pago de peaje, canalizaban la actualidad hace dos décadas. Sí existía una coincidencia unánime en que la N-525 ya no daba respuesta a las necesidades existentes y se hacía más que necesario, y urgente, contar con una vía rápida que uniese la ciudad con la capital de Galicia. Se barajaban tres alternativas, aunque solo se tomaban en consideración dos por el gran impacto ambiental que tenía la tercera en el valle del Barbantiño. El grupo de gobierno del PP pretendía zanjar el debate en comisión, aunque PSOE y BNG querían que se rechazase la fórmula de autopista de peaje. También se denunciaba la inexistencia de una alternativa concreta para la entrada en la ciudad -mientras se proponían cinco posibles para Lalín- y para el enlace con la A-52. La AP-53 acabó siendo de peaje y la AG-53 se abrió como autovía.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Audasa exprime el filón de la AP-9

FOTO: ÁLVARO BALLESTEROS
Más de 2.400 millones recaudados en 36 años de explotación y margen para seguir haciendo caja durante otros 33 a razón de unos 130 millones por ejercicio. Son algunas de las cifras de negocio de una de las concesiones más rentables de Galicia, la AP-9. Por encima incluso los grandes embalses de la comunidad que gestionan las hidroeléctricas, la autopista del atlántico es un filón para Audasa. Los últimos datos económicos, revelados por la concesionaria con motivo de una emisión de obligaciones por 63,45 millones, confirman que la recuperación en el tráfico de la vía de pago ya tiene reflejo en la contabilidad de la empresa. La recaudación en las cabinas alcanzó los 62,26 millones durante el primer semestre de este año, un 5,3 % más que en el mismo período del 2014. Este repunte en los ingresos por los peajes que pagan los usuarios coincide con un incremento de la circulación que está haciendo de los resultados de tráfico de este año los mejores de la AP-9 desde el 2011, con picos mensuales que llegan al 7,6 % respecto al ejercicio pasado.

Los gestores de la autopista han rentabilizado un encarecimiento de las tarifas que, especialmente en los últimos años, ha superado con holgura la evolución del IPC. Desde el 2008, coincidiendo con los años más duros de la profunda crisis económica, los peajes de la AP-9 acumulan una subida media del 26,5 %. El incremento casi alcanzó los 14 puntos en el 2012. A la actualización de precios con arreglo al IPC (que implicó una subida tarifaria del 3,29 %) se sumaron en aquel ejercicio las consecuencias de dos decisiones adoptadas por el Gobierno: el incremento del IVA (que encareció el peaje un 3 %) y, sobre todo, la apuesta del Ministerio de Fomento por cerrar el grifo y dejar de pagar la parte que sufragaba desde el año 2000 (con un impacto adicional para el bolsillo de los usuarios del 7,5 %).

Ahora, después de la congelación de tarifas en este ejercicio, el Gobierno ha decidido aplicar una rebaja del 0,25 % a partir del próximo 1 de enero. La Xunta ya había marcado el camino, al decantarse por un recorte de tarifas del 2 % en la vía de pago que comunica A Coruña con Carballo (AG-55), que llegará al 3 % en la que conecta Vigo con Baiona (AG-57). Pero el ajuste será casi anecdótico en la AP-9, donde inciden distintos factores.

La política que ha prevalecido entre la administración pública y la concesionaria ha sido la de obra a cambio de subida de tarifas. Por ejemplo, las obras de ampliación del trazado que están en marcha en el puente de Rande y en el tramo gratuito que circunvala Santiago darán lugar a un repunte tarifario. Con independencia del comportamiento del IPC en los próximos ejercicios, ya es seguro que la concesionaria encarecerá el peaje un 1 % para todos los usuarios de la autopista. Con esa subida, cobrará la inversión que ahora está anticipando para ejecutar esos proyectos. La empresa lo explica en el referido informe económico. «Audasa construirá, conservará y explotará las obras objeto de la ampliación íntegramente a su cargo, siendo el plazo máximo de construcción recogido en dicho convenio [el que la concesionaria suscribió con la Administración General del Estado] de 36 meses y el coste estimado de las obras de 300 millones de euros, si bien tanto el plazo como el importe finalmente adjudicados son inferiores a los recogidos en el referido convenio. Como sistema de compensación por la inversión a realizar se establece un incremento extraordinario de tarifas del 1 % anual acumulativo a partir del año siguiente a aquel en que finalicen las obras de ampliación de capacidad y hasta que se alcance el equilibrio concesional». En principio, esa subida adicional del 1 % estará vigente durante 20 años.

Será un incremento extra en unas tarifas de la AP-9 que, como ocurre con las que aplican las otras tres vías de pago gallegas (AP-53, AG-55 y AG-57), penalizan doblemente al usuario, al obviar cualquier tipo de rebaja vinculada a tramos horarios o determinados días de tránsito. Galicia es, de hecho, una de las contadas comunidades cuyas autopistas quedan al margen de ese tipo de bonificaciones. Al contrario que la mayor parte del resto de vías con peaje, la AP-9 renuncia a aplicar descuentos en días laborables o por un número de determinado de desplazamientos al mes, una política comercial con la que otras concesionarias tienen deferencias con los usuarios que utilizan las autopistas con mayor frecuencia por motivos de trabajo.

Esto no quiere decir que la primera autopista gallega no tenga tramos bonificados, incluso gratuitos. Son los casos de Rande y A Barcala. Pero la concesionaria nunca pierde. Lo que los clientes de la AP-9 no pagan en caja lo abonan al 50?% el Ministerio de Fomento y la Xunta. Las dos administraciones han reservado en sus cuentas 11,6 millones para hacer frente a esas obligaciones en el 2016. Son parte de los 191,26 millones que el Consello de Contas calcula en su último informe de fiscalización que la concesionaria de la AP-9 ingresará de las arcas de la Xunta por la gratuidad de esos dos tramos hasta que expire el contrato concesional, en el 2048. Como a la Administración gallega le corresponde pagar la mitad de esa factura, Audasa recibirá en total más de 380 millones por ese concepto.

La empresa sale favorecida, además, por el elevado recorrido que le resta a la concesión. Fue el Gobierno de Aznar el que reforzó el negocio, cuando en el 2000 decidió prolongar hasta agosto del 2048 una concesión que expiraba en el 2023. Previamente, el Ejecutivo de González ya había prorrogado en los años ochenta el contrato que finalizaba en el 2013. Con esa segunda ampliación, el Gobierno del PP compensó a la empresa para que completara trazados pendientes en las proximidades de Tui y la frontera lusa. Pero en ese paso también influyeron cálculos estratégicos. La extensión del contrato engordó la Empresa Nacional de Autopistas (ENA) a la que el Gobierno de González había encomendado la gestión de una vía en riesgo de quiebra. 

La jugada se completó en mayo el 2003 cuando, todavía con Aznar al frente del Ejecutivo, se concretó la privatización del 100 % de ENA. La Sepi adjudicó todas las acciones por 1.586 millones a un consorcio liderado por Sacyr (50 %) y participado también por SCH (20 %), Caixanova (10 %), Caixa Galicia (10 %), Torreal (5 %) y la Caja de Ahorros de Huelva y Sevilla (5 %). Ese momento de la venta era el propicio para que el Gobierno pusiera condiciones a la concesión, con el propósito de reservarse un margen de maniobra. Pero no lo hizo. En diciembre del 2005, Sacyr se hizo con el 100 % de Audasa, que tres años después pasó al control del grupo Citi.

Pero el máximo accionista de la sociedad de infraestructuras Itínere vendió a principios de este año la cartera de Citi Infrastructure Partners a otro fondo estadounidense, Corsair Capital, por 3.170 millones. Lógicamente, la operación incluyó la participación en Itínere. 

Ahora Corsair controla alrededor del 45 %; Abanca, el 23,8; Sacyr, el 15,5; Kutxabank, el 9,2; y Cajastur, el 5,8.

miércoles, 8 de julio de 2015

Malasia, la nueva dueña de la AG-53

Peaje en la autopista Santiago-Dozón.
 Bernabé/Javier Lalín
El devenir de la autopista Santiago-Dozón se decidirá a partir de ahora en Malasia. El fondo soberano de este país del sudeste asiático con casi 30 millones de habitantes acaba de comprar el 61% de la Autopista Central Gallega, empresa que gestiona este vial por el que circulan unos 5.000 vehículos diarios. El Gobierno de Malasia desde Kuala Lumpur se ha hecho con el control de esta autopista gallega, el 39% restante está en manos de Itínere y Abanca, al adquirir por 420 millones de euros Globalvia Infraestructuras, empresa dueña de Autopista Central Gallega, entre otras carreteras, servicios ferroviarios y puertos en España y en el extranjero.

Bankia informaba ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores que vendía junto a Fomento Construcción y Contratas el 100% de Globalvia al fondo estratégico del gobierno de Malasia Khazanah Nasional Berhad. El país asiático extenderá un cheque inicial de 166 millones de euros y habrá un segundo pago en el primer semestre de 2017 que podría ascender a 254 millones de euros, dependiendo de la valoración de la sociedad en ese momento.

La AG-53, igual que el resto de las vías de peaje en España, ha sufrido los efectos de la crisis. En 2013 pasaba de unos beneficios de 629.000 euros en el año anterior a unas pérdidas de más de 1,4 millones. Los ingresos, de 8,4 millones, descendían un 4,7% y la intensidad media diaria de vehículos caía un 7,1%. Los vencimientos de deuda y la pérdida de ingresos dejaron a la autopista gallega con un fondo de maniobra negativo de 3,2 millones, así que acudió a las aportaciones de los socios y de préstamos para solventar los problemas de caja.

También practicó un ajuste de plantilla, con la salida de 9 empleados.

La venta de Globalvia, a la que pertenece la autopista Santiago-Dozón, había suscitado el interés de varios fondos internacionales y de industriales españoles. Al final, se la queda Malasia.

jueves, 11 de junio de 2015

Rande como síntoma

Rande se conoce hoy más por el puente atirantado de la autopista del Atlántico que cruza la ría de Vigo, construido a mediados de los años 70 del siglo XX, que por la batalla naval que a comienzos del siglo XVIII dejó los galeones españoles y los barcos franceses e ingleses hundidos bajo el fango de la ría y que sugirió todo tipo de leyendas (que inspiraron al propio Julio Verne) sobre el oro desaparecido. En el futuro también se conocerá por la ampliación del puente que ha contratado la Administración, y sobre cuya solución final no se pone de acuerdo con la adjudicataria.

La historia de la ampliación comenzó hace ya más de un decenio y medio, cuando los vecinos del Morrazo pidieron liberalizar el peaje del puente, antes de la privatización de la concesionaria, en el 2003, para seguir el mismo camino que las circunvalaciones de Santiago y Pontevedra, a mediados de los 80, y de Rande-Puxeiros y Fene-Ferrol a comienzos del nuevo siglo. Todo ello con compensaciones a la concesionaria que amplió la concesión del 2013 al 2048, con una carretera alternativa cuyo trazado había sido decidido a mediados del siglo XVIII.

La justificación que se dio a la liberalización del peaje de Rande, en el convenio que se firmó en mayo del 2006 (incluía también el acceso a A Coruña desde A Barcala) entre la concesionaria ya privatizada, el Ministerio de Fomento y la Xunta de Galicia, en el que las Administraciones aportaban a partes iguales el coste del peaje, fue que el tráfico del Morrazo, en dirección a Vigo, era un tráfico de carácter metropolitano, sin otra alternativa que el paso por el fondo de la ría por la carretera tradicional. Lógicamente, los vecinos de Pontevedra pidieron igual trato, que solo se ha concretado recientemente en el descuento en el precio de vuelta desde Vigo por motivos de trabajo cuando se realiza en el mismo día. Todo ello en un contexto en el que la Administración autonómica, a partir también del nuevo siglo, comenzó a construir autovías (por desdoblamiento de las vías rápidas anteriores) libres de peaje para los usuarios pero que gravaban los presupuestos públicos con los llamados peajes en la sombra (que incluyeron también la liberalización de la autopista AG-53 entre Lalín y Ourense) en un escenario derivado de la imagen de las autovías estatales libres de peaje, en el que los responsables políticos ofrecían electoralmente la gratuidad a los usuarios, sin saber estos que indirectamente también lo estaban pagando, en recortes en los gastos de conservación y de los presupuestos posibles para la sanidad y la educación.

La liberalización del peaje de Rande en el año 2006 fue precedida por la propuesta de nuevo puente sobre la ría de Vigo, alternativo a Rande, por la idea de una nueva autovía (A-57) entre Pontevedra y Vigo que evitase el paso por Rande (obra ahora iniciada con la circunvalación de Pontevedra) y por los primeros anteproyectos para ampliar el puente de Rande, en un momento en que el incremento del tráfico en hora punta, favorecido también por bonos de descuento a los usuarios de la península del Morrazo, parecía que precisaba de una alternativa. Lo que ocurrió después fue que el aumento del tráfico debido a la liberalización se vio compensado con la pérdida de tráfico de la autopista por la crisis económica, de tal manera que hoy estamos con niveles de tráfico menores a los del 2006. La promesa política de la ampliación ha seguido sin embargo su curso.

La solución adjudicada a comienzos del 2015, con un nuevo grupo de tirantes para sostener los carriles por el exterior de las torres del puente, por los que circularán exclusivamente los habitantes del Morrazo, y con un presupuesto cercano a los 110 millones de euros (incluidos los nuevos accesos) financiado junto con la ampliación de la circunvalación de Santiago por el incremento del coste del peaje en un 1 % durante 20 años, es la consecuencia de decisiones políticas que admitían otras alternativas. El aumento de la funcionalidad del tramo, contradictoriamente, no afecta a los otros usuarios de la autopista (aunque sí el incremento del coste), por lo que la adjudicataria del contrato de ampliación acaba de plantear una solución alternativa con carriles interiores a los propios pilares, adosados al tablero actual, que sirvan también a los tráficos de la autopista, solución a la que en principio se opone el Ministerio de Fomento por no haber sido considerada durante el proyecto.

La historia contada, por tanto, es un síntoma de la influencia de las decisiones políticas en las decisiones técnicas o de planificación, en la que los incrementos de las concesiones y la liberalización de los peajes derivan en soluciones técnicas y funcionales contradictorias en sí mismas.

domingo, 7 de junio de 2015

La AP-9 incrementa su tráfico un 5,8% en el primer trimestre y la AG-53 lo sube un 8,4%

La autopista del Atlántico (AP-9), que conecta Ferrol con Tui, ha incrementado su tráfico un 5,8% en el primer trimestre del año en relación con el mismo periodo del ejercicio anterior, con una intensidad media diaria total de 19.361 vehículos. Mientras, la autopista central gallega (AG-53), de Santiago a Ourense, ha aumentado el tráfico un 8,44% en este mismo intervalo de tiempo, hasta 5.389 vehículos de intensidad media diaria total. En marzo, de acuerdo con los datos del Ministerio de Fomento, la AP-9 subió un 7,6% esta intensidad, hasta 20.437; mientras que la intensidad media diaria de los vehículos pesados fue de 1.920, lo que representa un 9,7% más que en el mismo mes de 2014. Por su parte, la AG-53 tuvo el tercer mes de 2015 una intensidad media diaria de 5.615 vehículos para el total (un 7,1% más) y 361 para vehículos pesados (un 12,5% más). 

En el conjunto del estado, las autopistas de peaje incrementaron un 6,8% su tráfico en el primer trimestre del año, cuando contabilizaron una media de 14.041 vehículos al día. Sigue recuperándose la red de vías de pago La red de vías de pago sigue así recuperando usuarios después de cerrar 2014 con un aumento del 2,6% con el que se puso fin a siete años de caídas del tráfico. 

El incremento de los tres primeros meses se vio impulsado por el repunte del 13,4% que registró el número de usuarios en marzo, mes en el que este año coincidió parte de las vacaciones de Semana Santa. 

A pesar de estas subidas, y dado el desplome registrado durante los años de caídas, el volumen medio de usuarios de las autopistas aún se mantiene en niveles similares a los de mediados de la década de los noventa, cuando además la red de vías de pago presentaba una longitud de unos 1.760 kilómetros, frente a los 2.550 kilómetros que suma actualmente.
 
En cuanto al primer trimestre del año, el tráfico sube incluso en todas las autopistas actualmente en riesgo de quiebra, salvo en una. Se trata de la que une Madrid y Toledo, en la que la circulación se desploma un 36,7%, hasta apenas contabilizar 699 vehículos diarios. 

Las radiales de Madrid registran subidas de entre el 0,8% y el 13,8%. Autopistas en quiebra En concreto, la R-2 Madrid-Guadalajara elevó un 0,88% su tráfico en el primer trimestre, hasta sumar una media de 4.215 usuarios al día, mientras que la R-3 Madrid-Arganda lo elevó un 13,8% (8.969 vehículos), la R-5 Madrid-Navalcarnero lo incrementó un 3,84% (5.832 coches) y la R-4 Madrid-Ocaña, un 9,37% (3.242 usuarios). Por su parte, la autopista Eje Aeropuerto, la que une la capital con Barajas, elevó un 7% su tráfico, hasta sumar una intensidad media diaria de 18.843 vehículos, la Ocaña-La Roda lo aumentó un 6,11% (1.682 vehículos) y la Cartagena-Vera, un 5,14%, hasta sumar 2.371 usuarios. 

Estas vías están pendientes de los procesos judiciales en los que está actualmente inmerso el plan de rescate que diseñó el Ministerio de Fomento. El proyecto, que tampoco cuenta aún con el 'visto bueno' de los bancos acreedores, consiste en integrar las autopistas en una sociedad pública, tras realizar una quita del 50% de la deuda de 3.400 millones que suman.

martes, 2 de junio de 2015

Ourense clama para que se rebaje el precio de la autopista a Santiago

La autopista de pago entre Dozón y Santiago, que es usada a diario por cientos de ourensanos por motivos laborales, tiene un precio excesivo para la inmensa mayoría. De acuerdo con los datos de la encuesta elaborada por Sondaxe para la edición ourensana de La Voz de Galicia, el 85 % de los encuestados entiende que se debe de rebajar el precio para que sea más asequible a los bolsillos de los usuarios.

Actualmente, la tarifa para ese recorrido de poco más de cuarenta kilómetros se sitúa en 5,95 euros, es decir, en el umbral de los seis euros. Es un coste que no ha dejado de subir desde la inauguración del vial, a pesar de que históricamente ha sido uno de los menos transitados de todos los que integran la red de autopistas nacionales.

La percepción de que el coste del peaje está fuera de mercado de los ourensanos es especialmente llamativo si tenemos en cuenta que la mitad del recorrido que se realiza por una vía de alta capacidad entre Ourense y Santiago es en una autovía libre de peaje, al quedar liberado el tramo entre Dozón y el enlace con la autovía de las Rías Baixas, en las inmediaciones de Santa Cruz de Arrabaldo.

Curiosamente, a pesar de ser una de las vías de comunicación con el menor tránsito, la AG-53 carece de ofertas para los usuarios que transitan con telepeaje, como sí sucede en la mayoría de las autopistas de pago del resto del Estado, incluida la propia AP-9.

Si se analizan los datos de Sondaxe por edades, los más críticos con el precio de viajar por una vía de alta capacidad entre Ourense y la capital gallega son los más jóvenes. El descontento con la tarifa de 5,95 euros en las franjas de edad que van desde los 18 a los 34 años (90,8 %) y de los 35 a los 54 (93,1 %) es más elevado que entre los que ya superan los 55 años (79,1 %). Si el análisis se realiza por el lugar dónde viven los encuestados llegamos a la conclusión de que donde más molesta el precio de la autopista entre Dozón y la capital gallega es en las villas que tienen entre 10.000 y 20.000 habitantes, donde creen excesiva la tarifa en un 92 %. En el caso de la capital provincial, ese disgusto se sitúa en el 89,4 %. Por partidos políticos, los que se manifiestan más críticos son los votantes de Alternativa Galega de Esquerdas (AGE) en las últimas autonómicas, celebradas en el año 2012. Todos los consultados por Sondaxe que reconocieron el voto a esta formación política se mostraron en contra. Entre los más benévolos con el precio del peaje se encuentran los simpatizantes del Bloque y del Partido Popular.

jueves, 7 de mayo de 2015

La AP-53 sumó 5.551 vehículos al día en febrero, muy por debajo de autovías libres

La autopista AP-53 durante el pasado mes de febrero una media diaria de 5.551 vehículos, según datos del Ministerio de Fomento. La cifra supone un repunte del 12,6 % sobre los 4.928 que recorrieron el trazado en cada jornada de febrero del 2014. Incrementa en más de medio millar los 5.002 contabilizados en enero, pero se queda muy lejos de las autovías libres de peaje para el conductor del norte provincial y su entorno más próximo.

Y es que de acuerdo a las cifras de la Xunta la autovía que es continuación natural de la autopista central gallega, la AG-53 contabilizó durante el pasado ejercicio una media diaria de 6.852 vehículos en el tramo que va de Dozón hasta el municipio ourensano de Cea.

Mucho más espectaculares todavía son las cifras de la AG-59, la autovía Santiago-A Ramallosa a la que se accede en su trazado inicial por la propia AP-53. De esta forma, en el tramo de Os Tilos alcanzó una media diaria de 10.791 vehículos, con un pico en septiembre de 11.458 unidades por día. En Os Verxeles se situó en 8.158 vehículos ?8.819 en septiembre, también el mes de mayor movimiento.

jueves, 16 de abril de 2015

La Xunta licita por 6,7 millones la conservación y vialidad invernal de AG-53 y AG-54

La Sociedade Pública de Investimentos (SPI) licita el contrato destinado a mantener la vialidad invernal y a acometer las tareas necesarias de conservación ordinaria de la autopista AG-53 -entre el Alto de Santo Domingo (Dozón) y la A-52- y de la autovía AG-54, de enlace con O Carballiño. La Xunta invertirá 6,7 millones de euros en un contrato con un plazo de 46 meses, casi cuatro años.

La red viaria a conservar tiene una longitud total de 36 kilómetros e incluye todos los caminos de servicio y cruces de carreteras cuyas variantes fueron ejecutadas conjuntamente con las obras de construcción de estas vías, así como los enlaces con la N-525 en Piñor, la OU-504 en Cea, la propia AG-54 en Maside y A-52 y OU-402 en Toén. Los trabajos a realizar se resumen en los siguientes puntos: Explotación y mantenimiento del centro de conservación, incluída la sala de control del tráfico; ayuda a la vialidad, con atención de accidentes e incidencias; actividades de conservación; ensayos relativos a la auscultación de marcas viarias y firmes y de la inspección de las estructuras con carácter anual; y policía de márgenes.

Los medios humanos mínimos incluyen dos técnicos en conservación y explotación de carreteras, un encargado, doce operarios, un coordinador de seguridad, un técnico de mantenimiento y un electricista. Y, como medios materiales, cuatro vehículos ligeros, un camión sobre el que montar la cuchilla quitanieves y el esparcidor de sal, una pala mixta y desbrozadoras, motosierras o compresor.

Por su parte, el tráfico diario de la autopista de pago AP-53 (Santiago-Dozón) continúa la recuperación iniciada en 2013. Así, enero finalizó con una media diaria de 5.002 vehículos, una cifra que no se alcanzaba en el primer mes del año desde el ejercicio 2008. El crecimiento registrado es del 5,6% con respecto a enero de 2014. Del total, 315 fueron vehículos lentos, lo que supone un incremento del 6,8%, según los datos divulgados esta semana por el Ministerio de Fomento. La media diaria de 2014 en la AP-53 fue de 5.662 vehículos diarios -2,5% más que en 2013-, de los que 340 eran pesados (6,3%).

martes, 3 de marzo de 2015

La Xunta presupuestó 354 millones para peajes desde que estalló la crisis

La adjudicación de infraestructuras en régimen de concesión permitió acelerar la mayor parte de las autovías ejecutadas en Galicia en los últimos 15 años. Pero este sistema sigue engordando la gravosa hipoteca que representa para las cuentas de la comunidad. Ese lastre financiero y la propia dificultad de las constructoras para obtener la liquidez necesaria (lo que mantuvo las máquinas paradas durante más de un año en la futura autovía de la Costa da Morte) han llevado a la Xunta a prescindir de una modalidad adoptada por Fraga, a la que dio continuidad el bipartito y que Feijoo ha extendido incluso al ámbito sanitario, con su aplicación en el nuevo hospital de Vigo. Solo para los peajes encubiertos de las cuatro autovías en servicio con este método, la Administración gallega ha presupuestado 181 millones desde el 2008. Si a esto se suman las partidas inyectadas a las concesionarias de autopistas para sufragar la retirada o rebaja de peajes, la factura alcanza los 354 millones desde el inicio de la crisis.

A la carga económica que representa el sistema concesional se ha incorporado un contratiempo con el que no se contaba cuando se firmaron los contratos de adjudicación de las autovías. Se trata del impacto de la caída del tráfico sobre los ingresos de las empresas que construyeron y explotan los viales. 

Entre el 2011 y el 2013, la intensidad media diaria de tres de esos cuatro viales (Barbanza, O Salnés y Santiago-Brión) descendió en 5.858 vehículos. Y en la última autovía abierta al tráfico con ese sistema (la que conecta la autovía de las Rías Baixas con Celanova) la dinámica es la misma, con solo 3.753 usuarios al día en el 2013. Esta merma constante de la circulación, provocada principalmente por la desaceleración en la actividad económica, repercute en la recaudación que obtienen las concesionarias a través del peaje encubierto que les paga la Xunta. Al ingresar menos de lo previsto cuando se determinó el importe de las tarifas, las empresas se colocaron en situación de riesgo de quiebra. 

Esta tesitura llevó al Ejecutivo de Feijoo a acordar en el último Consello del 2014 la adaptación de los contratos concesionales de las autovías de Salnés, Barbanza y Celanova, según los criterios regulados un año antes en la Lei de Orzamentos. Con este mecanismo, la Xunta sube el canon que paga a esas empresas, lo que les permitirá ingresar este año 7 millones más. Infraestruturas aduce que en ningún caso pagará más de lo presupuestado. De hecho, con el desplome del tráfico la Xunta ya estaba liquidando a las empresas menos de lo que consignaba en sus cuentas. En concreto, en los tres últimos ejercicios (2012 a 2014) presupuestó 99,13 millones, pero liquidó realmente 59,76, el 60 % de lo previsto.

El Consello de Contas viene alertando de los riesgos de este sistema. En su último informe, advierte que la hipoteca que suponen los pagos a las empresas que gestionan las autovías con peaje en la sombra aumentó entre el 2006 y el 2012 de 131 a 351 millones, y en ese período todavía no estaba abierto el vial a Celanova.

Ahí computa la financiación de la gratuidad en la autovía AG-53 (que conecta la autopista Santiago-Dozón con la autovía de las Rías Baixas), con un coste para las arcas de la Xunta que asciende a 120 millones desde el 2008. Además, también las empresas que explotan las autopistas obtienen ingresos para sufragar rebajas en peajes. Cuando acabe este año, los pagos a Audasa desde el inicio de la crisis por la gratuidad en dos tramos de la AP-9 (O Morrazo-Vigo y A Coruña-A Barcala) sumarán 47 millones. Representan el 50 % de una medida que la Xunta cofinancia con Fomento, por lo que reporta 94 millones a la concesionaria.

Con menor impacto, las bonificaciones de tarifas en las dos vías de pago de gestión autonómica (A Coruña-Carballo y Vigo-Baiona) tendrán un coste para la Administración de 1,2 millones este año, lo que eleva el desembolso desde el 2008 a 5,7.

El Gobierno gallego ha dado un giro a su discurso sobre la transferencia de la AP-9, una puerta que Madrid siempre ha mantenido cerrada con el argumento de que es una vía internacional. Tras mantener ese traspaso en primer plano de sus gestiones ante Fomento, la Xunta ha levantado el pie, y renuncia por el momento a seguir pidiéndolo, cosa que sí el BNG la semana pasada. Lo hace convencida de que lo prioritario ahora son las obras que ampliarán la autopista en Rande y en la circunvalación de Santiago, y el debate del traspaso podría entorpecerlas. 

Los trabajos, con un presupuesto de licitación de 276 millones y una duración máxima prevista de 36 meses, también redundarán en el encarecimiento del peaje. La concesionaria los financiará con un aumento adicional de sus tarifas durante 20 años.

viernes, 14 de junio de 2013

Una empresa recibirá 260.000 euros por privatizar Dozón-Ourense

La Consellería de Medio Ambiente ya ha elegido a la empresa mediadora que se encargará de buscar al inversor que asuma la gestión de la autopista Dozón-Ourense (AG-53), actualmente explotada por la Administración autonómica. La mesa de contratación ha propuesto la adjudicación de la consulta a la firma IDOM, que recibirá 71.269 euros por "apoyar y asesorar" a la Xunta en el proceso pero renuncia al 90% de la prima si finalmente consigue traspasar a la gestión privada la AG-53. Inicialmente, la licitación preveía casi dos millones de euros como "cláusula de éxito" si el agente mediador lograba el objetivo, pero la oferta de la empresa rebajó su "premio" hasta los 189.000 euros, que solo cobrará si cierra la operación con éxito. Este dinero no lo aportarán las arcas autonómicas, sino la empresa que resulte adjudicataria de la gestión de la autopista. En total, IDOM percibirá 260.000 euros si logra el objetivo.

La idea de la Xunta, si la puesta en el mercado de la explotación de la AG-53 despierta interés, es licitar el contrato de concesión a finales de este año o a principios de 2014, según informa el departamento que dirige Agustín Hernández.

Esta autopista, libre de peaje, fue construida por la Xunta y exige el desembolso de 1.552 millones de euros hasta el año 2057. Por pagar quedan aún 150 millones de euros en amortizaciones de la inversión realizada. El Gobierno gallego, corto de recursos debido a la crisis, quiere desentenderse de esta deuda y por eso decidió en enero de este año transferir a una empresa privada la gestión de la autopista para así seguir el modelo que ya se utiliza en otras autovías de competencia autonómica como las de Barbanza, O Salnés, Santiago-Brión u Ourense-Celanova. Eso sí, seguirá siendo libre de peaje y la empresa que asuma la explotación se hará cargo de los 150 millones de deuda, si bien recibirá un canon anual. Este sistema permitiría a la Xunta cierto desahogo financiero, al no tener afrontar el pago de esa deuda.

"Otro de los aspectos positivos de esta operación es que disminuirá de forma significativa el gasto plurianual que la Xunta está asumiendo en esta infraestructura, de 15,3 millones este año y de 28,8 en 2014", argumenta la Consellería de Medio Ambiente.

Pero encontrar un socio en la actual situación no resulta tarea fácil. Por eso, como paso previo, buscó un mediador que se encargue de explorar el mercado, buscar inversores y ayudar a la Xunta a redactar el pliego de la concesión. Por esta función IDOM recibirá poco más de 71.000 euros, si bien primero tiene que firmar el contrato de conformidad, algo que deberá producirse durante esta semana para que su contratación sea ya oficial y firme.

Luego tendrá por delante cinco meses para localizar a ese socio inversor que asuma la gestión de la AG-53. Y si lo consigue, aunque la prima inicial era de casi dos millones de euros, recibirá una compensación de 189.00 euros, el 10% de lo inicialmente estipulado.

"El objetivo final es lograr, sin repercusión para los usuarios ni para la calidad del servicio, sanear las cuentas públicas, optimizar el gasto y sobre todo propiciar un nuevo recurso para afrontar otras actuaciones", destaca Medio Ambiente.