martes, 18 de junio de 2013

Pastor, jure que dice la verdad

La ministra de Fomento, Ana Pastor, ha asegurado con vehemencia que la salvación de las autopisteras al borde de la quiebra “en ningún caso supondrá una aportación de fondos públicos de todos los españoles”.

Señora ministra, no basta con asegurar de forma tan contundente tan piadoso propósito. “Lo digo alto y claro”, aseguró en Rueda de Prensa. Es preciso que lo jure usted sin cruzar los dedos o que lo firme ante notario.

El año pasado mantenía usted la misma doctrina y los contribuyentes tuvimos que pagar 290 millones de euros a los concesionarios para que fueran tirando.

Añadió Pastor que “el Gobierno trabaja en encontrar una solución equilibrada y razonable” pero no dio pistas de como va a proceder ante el agujero amenazante de más de 4.000 millones de euros que nos van a horadar nueve concesionarias que no pueden pagar ni los intereses de la deuda.

Me estoy refiriendo básicamente a las radiales de Madrid (R-2, R-3, R-4 y R-5), que fueron proyectadas por Francisco Álvarez Cascos durante el gobierno de Aznar, y a la autopista Alicante-Cartagena-Vera, entre otras.

José María Aznar en el momento solemne del corte de cintas aseguró que estas vías suponían “un antes y un después” en el proceso de modernización y competitividad de España. Una herencia envenenada de la ministra Pastor.

Las soluciones que propone patronal de las autopistas de peaje no dan pie al “equilibrio razonable”. Aseta sugiere: ampliar la vida de las concesiones, algunas de las cuales no serán nunca rentables; que los usuarios paguen por usar las autovías públicas; refinanciar la deuda; o la expropiación por parte del Estado que se tragaría el marrón.

Entregar más dinero a los autopisteros sería un escándalo en cualquier circunstancia pero en las presentes, cuando se recorta en asuntos vitales para los ciudadanos, como las medicinas, o para el futuro económico como la investigación y el desarrollo, me parece un desatino intolerable.

Las concesionarias hicieron un cálculo descabellado de la intensidad de tráfico previsible, no tanto por incompetencia, que también la hubo sino porque en el fondo les daba igual.

Los autopisteros se lanzaron a la aventura apalancadas, con la alegría del crédito fácil que suponían que no había que devolver. Con el convencimiento proporcionado por la experiencia de que, llegado el caso, el Estado acudiría en su socorro.

Ahora tienen la oportunidad de pagar su error o su malicia y el Gobierno la de dar ejemplo. Hubo también, ciertamente, incompetencia estatal y judicial al pagar cifras astronómicas por las expropiaciones a los propietarios de los suelos pero el Estado no debería arrugarse ante la amenaza de exigencias de compensaciones patrimoniales.

El ladrillo no ha sido el único culpable del desmadre generando la burbuja que está en el origen de nuestros males. Lo es también el asfalto tirado a troche y moche.

O los trenes usados por 20 ó 30 pasajeros al día, o proyectos injustificables en estos momentos como los AVE a Asturias, a Galicia o a Badajoz, estos dos últimos por salvar la cara de los respectivos gobiernos “populares”.

Son hechos que han alimentado en la opinión europea, reticencias respecto a nuestro país.


lunes, 17 de junio de 2013

El constructor Villar Mir, que testificó por las presuntas donaciones al PP, se ‘declara’ ahora a la ministra de Fomento


El presidente de la constructora OHL, Juan Miguel Villar Mir, tuvo que comparecer hace dos semanas ante el juez Ruz para declarar en relación a su aparición en los ‘papeles’ de Bárcenas como uno de los donantes al PP. El empresario negó pagos al PP pero sí admitió ingresos a fundaciones populares como la FAES (45.000 euros anuales). Puso el foco en pagos a UGT y CCOO y los sindicatos alertaron de que no eran “donaciones” sino pagos a las secciones de determinadas empresas en el marco de negociaciones colectivas. La declaración judicial fue fruto de la querella de IU en la que se insta a esclarecer si había relación entre los pagos de empresarios al extesorero del PP y concesiones de obra pública por parte de Administraciones en manos populares.

En aquella declaración judicial, Villar Mir se defendió diciendo que no era del PP, pero a veces lo parece. Este miércoles estaba en un ambiente más distendido, durante la inauguración de la Terminal de Contenedores de Tenerife que OHL explotará durante 30 años como líder del consorcio adjudicatario de la infraestructura (OHL participa al 65% de ese consorcio). En el acto estaba también Ana Pastor, y el constructor se congratuló de “la suerte” de tenerla al frente del ministerio de Fomento, “una ministra verdaderamente excepcional” que recibió “una nefasta herencia”. “Es una ministra excelente donde las haya, que está siendo capaz de, a partir de una nefasta herencia recibida, enderezar el rumbo del ministerio”, explicó.

El desarrollo razonable, equilibrado, sin errores en su concepto que tenemos garantizado en el Ministerio de Fomento nos da tranquilidad a todos”, insistió el empresario en sus adulaciones, que también fueron para Mariano Rajoy, ya se según él se está remontando el vuelo gracias a que “ha hecho las reformas que tiene que hacer”, en particular la laboral y la financiera, “y sigue haciendo más”.

OHL es una de las empresas que reclama al Gobierno cientos de millones de euros por la ruina de las concesiones de autopistas otorgadas por el Gobierno Aznar con Álvarez-Cascos como ministro de Fomento. Ana Pastor insiste en que no comprometerá dinero público en ese rescate. Solo por la autopista a Barajas, OHL reclamó al Estado 300 millones de euros. El conjunto de las concesionarias de autopistas reclama al Ministerio unos 500 millones de euros que les adeudaría la Administración por el sobrecoste de las infraestructuras, según informó Europa Press.

Fomento pide un "sacrificio" a las autopistas en problemas

El secretario de Estado de Infraestructuras, Rafael Catalá, ha solicitado un "sacrificio" a las concesionarias y las constructoras titulares de las nueve autopistas de peaje que afrontan un riesgo de quiebra para "encontrar entre todos una solución razonable a su problema".

El 'número dos' de Fomento considera que los actuales accionistas de estas vías deben reconocer "la pérdida de valor" que han registrado sus concesiones, según detalló tras participar en un congreso de infraestructuras organizado por International Faculty for Executives (Ifaes).

Catalá considera que la situación de estas nueve autopistas es un problema "local y parcial" dentro del sistema concesional español, si bien subrayó la necesidad de solucionarlo con el fin de garantizar que este sistema siga siendo "un modelo de éxito de referencia internacional".

"Son modelos concesionales que no han funcionado y en los que ha habido un riesgo que se ha puesto de manifiesto con un mal funcionamiento de las concesiones que ha tenido consecuencias en sus resultados", sintetizó el 'número dos' de Fomento en relación a las vías en problemas.

Por ello, emplazó al sector a "reconocer el problema, para no desenfocarlo" y a buscar una "solución coherente con la realidad", teniendo además en cuenta, tal como ya ha asegurado la ministra de Fomento, Ana Pastor, "que no se pueden asignar recursos de los ciudadanos para solucionar este problema". "Si todos jugamos con las mismas reglas y con lealtad sobre estos principios, encontraremos la solución", aseveró Catalá.

El secretario de Estado aseguró que el Ministerio actualmente estudia la contrapropuesta remitida por los titulares de las autopistas sobre la solución planteada por Fomento, que pasa por constituir una sociedad mixta que integre a todas las vías con problemas.

Según fuentes del sector, el Departamento que dirige Ana Pastor ofrece a las constructoras y concesionarias de las autopistas una participación del 20% en la sociedad. No obstante, las empresas han reclamado contar con un 49%, o bien que se les abonen los alrededor de los 500 millones que considera que la Administración les adeuda por las obras de construcción de las autopistas.

El sobrecoste que las vías afrontaron por las expropiaciones de los terrenos sobre los que se construyeron y la caída de los tráficos constituyen las causas de los problemas de esta decena de vías.

Entre estas autopistas figuran las radiales de Madrid, la Madrid-Toledo, la que une la capital con el aeropuerto de Barajas, la Ocaña-La Roda o la Cartagena-Vera. Cinco de ellas están ya en concurso de acreedores y entre sus principales accionistas figuran las grandes constructoras cotizadas.