sábado, 20 de diciembre de 2014

El timo del peaje


El lunes pasado, hizo justamente tres años que Portugal empezó a cobrar telepeaje en las autopistas que hasta entonces no aplicaban el peaje manual. Fue una especie de atraco por sorpresa. Los españoles cruzaban desde Andalucía, Castilla o Galicia y se encontraban con el aviso de que no solo tenían que pagar, sino que debían hacerlo de manera enrevesada y sospechosa, algo así como hacer cola para que te timen y que, además, el timo sea un cachondeo desorganizado.

Tres años después de aquel puente del 8 de diciembre de 2011, maldito ya para los comerciantes y hosteleros de la Raya, en Extremadura no se ha notado demasiado esta aplicación de peajes, pero en Galicia y Huelva están que trinan. Para que entiendan la situación, imaginen ustedes que para ir a comer a Estremoz o a comprar a Borba desde Badajoz tuvieran que pagar 20 euros para circular por la autopista. Posiblemente, las tiendas y los restaurantes se habrían levantado en pie de guerra.

Esto ha sucedido en el Algarve, donde aseguran haber perdido 30 millones de euros en estos tres años por culpa de los peajes, mientras que en Ayamonte, las visitas de portugueses han bajado un 30% y en el Algarve, han entrado un 50% menos de españoles. Hoy sábado, se reúnen las asociaciones sociales, económicas y políticas de la Raya del bajo Guadiana para estudiar medidas contra los peajes. Además, varias entidades suscribieron el Manifiesto del Algarve en el que señalan los perjuicios que ha causado el cobro en las autopistas a la economía de la zona.

En Extremadura, los peajes con cabina de la autopista a Lisboa fueron aceptados sin rechistar. Los conductores, sobre todo portugueses, optaron por la carretera general y aquí, paz y después, gloria. Pero en la zona de Castelo Branco, también fronteriza con Extremadura, moverse en determinados recorridos exige circular obligatoriamente por autopista de telepeaje, sin cabina, y muchos extremeños están recibiendo multas por no haber suscrito los planes de pago que ofrece Portugal a los extranjeros.

Vaya por delante que estos planes son complicados. Para empezar, hay que hacerlos con antelación y por Internet. Solo así se puede evitar la multa. Se puede pagar también en las áreas de servicio, pero para ello, desde Extremadura, hay que entrar en la autopista sin haber pagado aún y ese acceso ya es multable.

Por Internet, se puede pagar con tarjeta, pero hay que saber los tres días exactos en que se va a circular y con la modalidad Toll Service se pagaban 20 euros se viajara mucho o poco. Así, para ir a Entroncamento por unos 60 kilómetros de autopista, he pagado 40 euros porque el viaje duraba cuatro días y o hacía eso o me multaban.

La propia Administración portuguesa era consciente de que estaba timando a los extranjeros y ha cambiado el Toll Service por el Toll Card, unas tarjetas prepago de 5, 10, 20 o 40 euros, que también se pueden comprar por Internet, en las oficinas portuguesas de Correos o en áreas de servicio determinadas, la más cercana a Extremadura es la de Vila Velha de Rodão. Pero claro, el prepago tiene el problema de que no puedes calcular lo que vas a viajar y no puedes andarte con excursiones sorpresa. o te multan.

El mejor método es el Easy Toll, que te carga en la tarjeta el peaje tras hacer una operación en un cajero específico sin salir del coche. Pero los cajeros de este tipo más cercanos están en Vila Real de Santo Antonio y Vilar Formoso. ¡Ah, y cargan 0.26 más IVA por viaje!

Resumiendo, un lío y un timo para los extranjeros. Se suele pagar más de lo que se consume y es complicado realizar los trámites. Y todo por no querer contratar a personal para cabinas. O por no ver claro que la solución es tan sencilla como asociar por Internet tu matrícula a tu tarjeta durante los días de viaje. En fin, se cumplen tres años de despropósitos que han dado la puntilla al comercio y la hostelería de una parte de la Raya.

Hoy.es 13/12/2014

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