lunes, 15 de septiembre de 2014

Autopista hacia el infierno


Me gustaría convencer a Bruselas, esa viuda gorda con halitosis y muy mal café, de que yo también soy una autopista quebrada y que, como tal, necesito urgentemente ser resucitada, asfaltada, revivida, perfeccionada, untada de nocilla o asfalto recién hecho. ¡Mmmmmmmm, me encanta el olor a hormigón asfáltico calentito por la mañana! 25.000 sms llevo enviados, a Bruselas, en lo que va de mes. Pero nada. No hay respuesta. Ni forma de convencerla de algo que, en realidad, no es más que un sueño por cumplir. Bruselas rescata autopistas, aeropuertos, bancos y hasta multinacionales en bancarrota, pero no personas.

Le damos mucha lata a Bruselas, los seres humanos. Se la traemos al pairo, al parecer. Para ella, desde la Gran Guerra, o por ahí no somos más que una molestia. ¡Gente!, ¡qué asco! No tenemos nada que ganar, ni que perder, en su puñetera historia. Una vez esquilmados por ella, para Bruselas somos menos que cero. Nada. Y así nos va. Le pregunta el niño de Forges a su abuelo si cuando rescaten las autopistas esas, nos las podremos comer. Grande, el bueno de Forges, como casi siempre. Aunque poca sonrisa queda tras el chiste. Qué pena.



Yo quiero ser autopista quebrada para echarme a los pies de los mandamases del partido de la sinrazón y pillar una subvención multimillonaria. Por eso me siento frente a ese ancho mar que es internet, en espera de que se produzca otro milagro cotidiano. "Estimada Bruselas: yo no quiero ser marinero, sino carretera nacional", les escribo. En un sms que se repite cada 15 segundos y reenvío. Y reenvío. Y reenvío. Hasta que, de repente, algo, una especie de botella virtual, entre lo que tarda en llegar la siguiente ola, golpea mis tobillos. Mensaje dentro de una botella. Soy un náufrago infeliz. Y solitario. Leo lo que hay escrito en un papel de color azulado. Y me quedo de piedra.



Un adolescente español soluciona la crisis de golpe y porrazo. Puede parecer un texto algo inocente, o demagógico, sí, pero no lo es. Todo lo contrario. A uno se le queda cara de gilipollas frente al ejercicio de agudeza social que demuestra el muchacho con argumentos que pesan tanto como piedras y que, como tales, se hunden en lo más profundo de nuestra conciencia. Mandaba yo a este chaval a Bruselas para que obligase a cerrar la boca a más de un eurodiputado con ínfulas, que aún los hay.

La nueva Empresa Nacional de Autopistas, empresa cuyo nombre ya da miedo, se hará cargo de 682 kilómetros de infraestructuras de gran capacidad que sólo han captado el 16% del tráfico previsto. Las estimaciones de la deuda acumulada por las infraestructuras oscilan entre los 3.700 y los 4.600 millones y el Gobierno afirma que la banca ha aceptado una quita del 50%. Los principales bancos acreedores son Bankia, con un pasivo de unos 435 millones, Banco Sabadell, con 345 millones, y Santander con 295 millones. Después de dos años de tiras y aflojas, la nacionalización de nueve autopistas de peaje en quiebra es una realidad, aunque su tufo nos hace creer que algo vuelve a apestar a podrido en Bruselas. Las instancias interesadas -Ministerios de Fomento y de Hacienda, las concesionarias y banca acreedora- indican que "está a punto" la creación de la llamada 'Sareb de las radiales', 'banco malo de las autopistas' o 'segunda edición de la Empresa Nacional de Autopistas'.

El Mundo.es 15/09/2014

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