jueves, 6 de agosto de 2015

Políticos y autopistas

Dicen, y es cierto, que millones de automóviles van a circular por nuestras deterioradas carreteras. Uno caminos, pistas y autopistas que, como consecuencia de la crisis, dejan bastante que desear. A esto se suma las restricciones en la vigilancia. Todo sea por el ahorro y no vernos inmersos en las mismas circunstancias por la que atraviesa Grecia. Allí han gastado lo que no están en los escritos y así les va.

Es evidente que la situación griega no tiene nada que ver la nuestra. Aquí tenemos industria que exporta, como sucede con los constructores de automóviles, amén de otros sectores. Por ejemplo, el turismo. ¿Qué sería de nuestra querida España sin los ingresos que proceden del turismo? No quiero ni pensarlo. Por este motivo, todo lo que sea invertir en este sector, bienvenido sea.

Viene esto a cuento por el estado lamentable de muchas de nuestras carretas, principal vía de la llegada turistas. El Ministerio de Fomento, de quién dependen las infraestructuras de circulación de vehículos, ha dado un recorte notable en el mantenimiento y en la creación de vías rápidas. Se "parchea" -nunca mejor dicho-, pero nada más.

Uno de los capítulos lamentables es la situación y explotación de las autopistas de peaje. Los concesionarios no gastan un duro en su mantenimiento por falta de presupuesto y situación ruinosa. No entendemos como los políticos -o sí- pueden ser tan burros. Tienen la solución en sus manos y no hacen nada por tomar la medida adecuada. Digo bien, en singular, medida. Tan fácil para salir del bache que cambiar la limitación de velocidad de estas vías de pago a 160 kilómetros por hora.

Muchos usuarios preferírian -¡seguro!- pagar ese canon del peaje y ahorrarse las sanciones y los puntos que supone extralimitarse en sus viajes.

Queda dicho, pero esto es como predicar en el desierto. Los políticos solo miran los votos. Eso de favorecer a los ciudadanos queda en un segundo plano. Y es que tomar esta medida es anti-popular porque solo beneficia a los más “ricos”. Si tener un Seat León de más de 150 CV es ser millonario, que venga Dios y lo vea. Es cuestión de posicionamiento. Pero a pesar de todo, ¡Feliz salida y mejor regreso!

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