martes, 19 de mayo de 2015

Solución para las autopistas de peaje


Las autopistas de peaje son un problema en España, al menos algunas de ellas. Mientras que la de la costa levantina funciona por los millones de turistas que la recorren durante todo el año, otras como las de acceso a Madrid, están en quiebra. Hay que buscar alguna solución a este problema porque no se puede seguir arrastrando durante más años y seguir pagando los sobrecostes con el dinero de los impuestos.

Se ha propuesto la posibilidad de permitir rodar más deprisa en ellas, hasta 140 km/h era la propuesta inicial, pero que luego se quedó en 130 km/h. Con ello se buscaba hacerlas más atractivas para que más usuarios entraran en ellas. Una propuesta que ha topado con la oposición radical de la Dirección General de Tráfico. Este organismo se opone porque la única que debe controlar los límites de velocidad, dicen, es la DGT.

Ahora que el nuevo Reglamento está pendiente de aprobación final por parte del Consejo de Ministros, la DGT será el único que podrá autorizar que en algunos tramos concretos y ante ciertas circunstancias, se pueda elevar de 120 a 130 km/h el límite. Pero no será un aumento genérico sino solo en algunos tramos, y siempre a criterio de la DGT.

Como no se ha podido convencer a la DGT para que permita rodar a 130 km/h en las autopistas de peaje españolas (recordemos que en Francia los 130 km/h es el límite en todas las autopistas normales abiertas al tráfico), Fomento ha tomado otra alternativa, hacer que los camiones circulen por las autopistas de peaje. En un principio iba a ser obligatorio para todos los camiones usar las carreteras de peaje en ciertos tramos concretos, pero ante la oposición de todos los transportistas, se ha apostado por hacer una sugerencia a los camioneros para que las utilicen y subvencionar el 50% del precio del peaje. Pero las principales asociaciones de transportistas tampoco han visto con buenos ojos esta nueva medida.

En mi caso concreto, yo entendería que se permita rodar a 130 km/h, e incluso hasta 140 en esos tramos de peaje con el objetivo de lograr que más conductores usaran estas carreteras de pago como una buena alternativa. Pero lo que no entiendo muy bien es lo de los camiones.

Los camiones y autobuses, pero también las furgonetas y los pick-up, tienen una velocidad máxima en España de 90 km/h, aunque nadie lo cumple. Yo no sé si ustedes se han fijado a qué velocidad circulan los camiones por nuestras carreteras, pero yo últimamente me fijo mucho en ello y creo que no he visto ni un solo camión que circule a esa velocidad límite de 90 km/h en las últimas semanas. Ni uno.

Si los camiones circularan a esa velocidad máxima que marca la ley, tendríamos un problema en todas las carreteras españolas. En las rutas de dos carriles, el de la derecha iría solo con los camiones y el de la izquierda siempre lleno de coches circulando, por ejemplo, a 100 km/h. pero ninguno se quitará de ese carril para dejarse adelantar porque luego no le dejarán volver al de la izquierda para adelantar. Y entonces ya nos podríamos olvidar de que esas carreteras están desdobladas.

Pasarían de tener dos carriles diferentes a ser como las antiguas carreteras, con un carril normal y una vía lenta por la que solo circulan los camiones más lentos. Y a efectos de la circulación, se habría evitado una maniobra muy peligrosa, la del adelantamiento con tráfico de frente que tantas vidas ha costado en España, por otra solo ligeramente menos peligrosa, que son los adelantamientos mirando por el retrovisor para ver el coche que se nos acerca por detrás.

Y si eso mismo lo pasamos a las autopistas de peaje la cosa es aún más grotesca. Quién va a pagar un dinero extra por circular por una autopista de peaje de dos carriles para ir la mitad del tiempo a 93 km/h detrás de un camión que está aprovechando para adelantar a otro camión ligeramente más lento. Y qué seguridad añadida se le ofrecerá a un conductor que paga un dinero extra por rodar más tranquilo y tiene que ir luchando con los camioneros.

Tendremos además un problema añadido con la destrucción de la carretera. Si ahora las autopistas de peaje en general están en buen estado, dejarán de estarlo cuando empiecen a circular por ellas cientos de camiones cada día. Cuando el firme esté deteriorado, ¿quién lo pagará?

Lo que van a conseguir con esta medida es que los pocos usuarios que utilizan estos tramos de peaje empiecen a pensarse si no les resultará más útil y barato ir por la carretera normal. Y los españoles, todos con nuestros impuestos, pagaremos más para aguantar el déficit de unas carreteras que se hicieron como un negocio pero que como no lo son las tenemos que pagar entre todos.

Por cierto, Fomento podía ocuparse de pagar las expropiaciones que se hicieron para poner en marcha las autopistas de peaje de acceso a Madrid hace ya unos cuantos años. Algunos propietarios todavía esperan, con sentencias en firme de los juzgados, a que el ministerio pague esas deudas que acabarán cobrando sus nietos. Los intereses millonarios de éstas también los pagamos nosotros, los españoles, con nuestros impuestos. 

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