jueves, 28 de abril de 2016

N-340: Colas, bienvenidas de nuevo


Ya ha empezado la odisea de los domingos. En el punto en que la A-7 termina y se convierte en N-340, el tráfico es muy, pero que muy lento, desde antes de llegar a Altafulla y hasta el Penedès. «Colas, bienvenidas de nuevo», piensa una cuando se va acercando. Miro el reloj. Las 18.47. Conductores de camiones y coches respiran hondo en la rotonda de la punta de la Móra para adentrarse en una N-340 que, una vez más, está colapsada. Es un escenario que se repite prácticamente cada semana hasta que finaliza la temporada turística. «Hemos venido a la playa y ahora vamos de regreso a Barcelona. Siempre hay colas, aunque hoy quizás ha empezado antes que en otras ocasiones. A veces pasa una hora hasta que conseguimos coger la autopista», explican Andreu y Carmen, resignados y armándose de paciencia en el vial de acceso a la nacional.

A media tarde, la cuenta de Twitter del Servei Català de Trànsit publica que hay retenciones en la N-340 en Altafulla y El Vendrell, en dirección a Barcelona. Otra operación retorno del fin de semana. Es de esperar. Después de Semana Santa, la situación se repite constantemente. Y sobre todo cuando el tiempo acompaña. Ayer, lo hizo.
Jose Manuel es de El Catllar. Conoce la zona y sabe cuándo es mejor no coger esta carretera. «¿Días como hoy? Intentamos esquivarla. Cada domingo ocurre lo mismo, y sobre todo ahora, con el buen tiempo», confiesa mientras observa los colapsos a cierta distancia. «Por allí no pasaremos», añade.
A las 19 horas se escuchan algunas sirenas y pasan un par de vehículos de los Mossos. ¿Habrá habido un accidente? Se preguntan algunos. Pero los coches desaparecen y ellos siguen en la cola, esperando. «Somos de Portugal y no acostumbramos a pasar por aquí. Llevamos diez minutos, pero pinta que va a ser mucho más», afirma el conductor de un vehículo, que viaja con su familia. «Es difícil de aguantar esta situación. Hay que respirar y tener paciencia», apunta una mujer, mientras tararea una de sus canciones favoritas en la radio, tratando de no ponerse nerviosa. «No podemos hacer mucho más que esperar», añade.
En la cola conviven los usuarios habituales y los que se encuentran con el problema por primera vez. Eusebi Guerrero es de Igualada y quiere llegar a la autopista. «Nos ha cogido por sorpresa. Es la primera vez que nos pasa», explica. Por supuesto, utiliza la palabra protagonista de la mayoría de tardes del domingo en la N-340: paciencia...

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