sábado, 13 de octubre de 2012

Metro de Madrid es un ahorro

Los fondos que el Consorcio Regional de Transportes de Madrid (provenientes de la Administración Central, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento) destina a Metro de Madrid no deben ser considerados un gasto. Es cierto que de cada 1,5 € que paga el usuario por el billete sencillo se subvenciona el 0,5 € (recordemos que antes del último tarifazo se subvencionaba el doble). Sin embargo, todos los transportes urbanos están subvencionados, pues el coche no paga tampoco por el 80% del espacio público que hemos puesto a su disposición. La gente no va a deja de moverse, si les convencemos de que no lo hagan en Metro, subiendo las tarifas, ampliando las frecuencias de espera y empeorando el servicio ¿en qué otro modo lo harán? ¿qué movilidad sufriremos en Madrid? La huelga salvaje de Metro de junio del 2010 nos enseñó que esta ciudad puede ser muy insufrible sin un metro competitivo.
La pregunta no es cuanto se gasta el ciudadano o la administración en Metro, sino cuanto nos cuesta a todos. Esa pregunta quedó respondida en un estudio sobre cuanto costaba a la ciudadanía madrileña un kilómetro en cada modo de transporte en la ciudad de Madrid. Según este estudio, un kilómetro en Metro nos cuesta, pague quien lo pague, 0,56 € frente a los 1,02 € que cuesta el mismo kilómetro en coche, casi la mitad. Por lo tanto, cada kilómetro realizado en Metro es mucho más eficiente para el conjunto de madrileños. Dicho de otra manera, cada kilómetro realizado en metro nos ahorra 0,46 €.


En contexto de crisis la Comunidad de Madrid quiere presentarnos el dinero que se destina a Metro como un gasto que hay que recortar. Oculta que las consecuencias serán un gasto mayor asumido por el conjunto de ciudadanos.  La tragedia es mayor si recordamos que Madrid tiene entre sus méritos ser una de las ciudades de Europa con mayor uso del transporte público colectivo. La Comunidad de Madrid no está velando porque la movilidad de Madrid sea más eficiente y económica para todos los madrileños. Solo le interesa reducir algo que, equivocadamente, considera un gasto en lugar de una inversión: invertir en ahorrarnos 46 céntimos por cada kilómetro que se dejará de realizar en Metro. Todo para poder “adelgazarse” de una empresa pública cuyos trabajadores le son especialmente molestos. Una privatización que una vez más pondrá una empresa especialmente rentable, con un montón de usuarios cautivos, en manos de algún “amigo”.Hemos tardado 30 años en tener uno de los mejores sistemas de transporte público de Europa y, por lo tanto, de los sistemas de movilidad más barato, sostenible y eficiente. Lo podemos estropear en muy poco tiempo, con la idea de reducir un gasto público que hará un sistema mucho más caro para todos.

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