martes, 15 de enero de 2013

El tráfico se desploma en todas las autopistas de peaje de España

Por primera vez, ninguna carretera de pago se salva. Seis ya están en procesos concursales. La Intensidad Media Diaria (IMD) descendió el 9,44% hasta agosto.

Seis autopistas de peaje españolas (R-3, R-4, R-5, AP-7, AP-36 y AP-41) ya se encuentran inmersas en procesos concursales y la evolución del tráfico en los últimos años, unida al fuerte endeudamiento que soportan muchas otras, invitan a pensar en que la lista engordará en los próximos meses. El Gobierno, entre tanto, busca soluciones para un sector que abarca a más de 65.000 empresas, con un peso en el Producto Interior Bruto (PIB) superior al 2% y alrededor de 500.000 empleados.

Los datos del Ministerio de Fomento acumulados en los ocho primeros meses de 2012 arrojan un escenario desolador. Por primera vez, todas las autopistas de peaje estatales redujeron el tráfico. Las dependientes de los gobiernos de Cataluña, Navarra, País Vasco, Galicia y Baleares también lo hicieron. Al menos, aquellas de las que hay información disponible. Nunca había ocurrido. En 2011 sólo se salvó la conexión entre Alicante y Cartagena, con un aumento del 1,9%. Este año, ni siquiera.

Así, entre enero y agosto, la Intensidad Media Diaria (IMD) en las carreteras de pago del Estado descendió el 9,44%, la mayor caída desde que se elabora la estadística (el anterior registro se remonta a 2008, cuando el descenso fue del 6,8% en el conjunto del año). En valores absolutos, circularon 17.475 vehículos por las autopistas de peaje estatales, es decir, casi 2.000 menos que en el mismo periodo del año anterior, y la cifra más baja desde 1997.

Sólo en agosto, un mes tradicionalmente intensivo en tráfico, la caída fue del 9,8%, hasta los 23.290 coches diarios. Y las perspectivas para el último cuatrimestre del año no son mejores, ya que en septiembre entró en vigor la subida del IVA, que encareció los peajes -cuyos precios ya habían aumentado un mes antes por la supresión de la compensación a las concesionarias- y, en paralelo, disparó los precios de los carburantes. La consecuencia ha sido que la demanda de combustibles ha agudizado su contracción en los últimos meses del año -en noviembre fue del 6,8%, según los datos de Cores-, lo que tendrá su efecto sobre el tráfico en las carreteras españolas.

2012 se convertirá, por tanto, en el sexto año consecutivo con descensos en el tráfico de las autopistas de pago españolas. Desde agosto de 2007, cuando la crisis dio sus primeros coletazos, la brecha se eleva a los 6.167 vehículos, lo que equivale a un descenso del 26,1% de media.

Las autopistas de peaje estatales más golpeadas por la sangría del tráfico son, precisamente, o más bien, como consecuencia de ello, las que se hallan en procesos concursales. Como ejemplos, la R4 que une Madrid y Ocaña acumula el mayor descenso, del 48,2%, desde 2007; la AP-41 Madrid-Toledo, del 44,8%; la R3 Madrid-Arganda, del 37,9%; o la R5 Madrid-Navalcarnero, del 31,3%. Todas ellas acometieron inversiones millonarias con un alto nivel de endeudamiento, a lo que se sumaron unas expectativas demasiado optimistas de tráfico y un sobrecoste de las expropiaciones por la subida del precio del suelo. No ha solicitado el concurso -hasta la fecha- la R-2 que conecta la capital con Guadalajara, a pesar de que entre enero y agosto lideró la pérdida de circulación (-23,4%) y de que desde el inicio de la crisis cede el 42,2%.

El Gobierno ha articulado algunas medidas para solucionar el agujero en las autopistas, como la ampliación de 2012 a 2021 de la compensación por la caída del tráfico y 250 millones en préstamos participativos, y estudia otras, como elevar el límite de velocidad a 140 kilómetros por hora. Las concesionarias, por su parte, ven insuficientes estas decisiones. Una de sus demandas es la denominada euroviñeta, con la que, según sus cálculos, se recaudarían 3.000 millones anuales, pero, de momento, Fomento se resiste.
 

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