viernes, 2 de noviembre de 2012

Cascos derrapa en La Mancha

La crisis del peaje sigue cobrándose víctimas entre los proyectos impulsados por el hoy líder de Foro Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, al frente del Ministerio de Fomento. Por el mismo camino que las ruinosas radiales de Madrid, la autovía AP-36 de Ocaña (Toledo) a La Roda (Albacete) acaba de convertirse en la quinta vía de pago del país que entra en concurso de acreedores, una figura equivalente a la antigua suspensión de pagos. La sociedad -participada por Ferrovial (55%) Sacyr (40%) y la Kutxa (5%)- ha decidido solicitar el concurso tras no haber llegado a un acuerdo con los bancos para renegociar el préstamo sindicado de 522 millones de euros que logró justo después de la concesión, firmada por Álvarez-Cascos a comienzos de 2004, poco antes de dejar el Ministerio. Con una intensidad media de tráfico muy alejada de la que se calculó para la firma del contrato, y a la baja desde hace años, la empresa de la AP-36 ha ido acumulando pérdidas económicas desde que abrió la autovía en 2006.

La autovía de peaje AP-36 se diseñó dentro de un corredor de Madrid hacia la Costa Blanca que sirviese de alternativa a la A-3 (Madrid-Levante), una vía que discurre prácticamente en paralelo a la de pago, con habituales congestiones circulatorias y de la que se esperaba captar en torno al 20 por ciento de los tráficos. Sin embargo, la circulación por la carretera de peaje se ha quedado muy por debajo de lo previsto cuando se firmaron los contratos. Los cálculos de aforo apuntaban a unos picos diarios de 20.000 vehículos y la autovía cerró el ejercicio de 2011 por debajo de los 4.000 movimientos al día. En concreto, y según los datos oficiales del Ministerio de Fomento, la intensidad media del pasado año en la vía de La Ocaña a La Roda fue de 3.724 vehículos, un 7% menos que en el ejercicio anterior. En 2006, el año de apertura, pagaron por utilizar la autopista 4.194 conductores, mientras que en 2007 lo hicieron 4.646 vehículos, otros 4.770 en 2008 y 4.441 en 2009.

Lejos de mejorar, los tráficos de la AP-36 se desplomaron aún más en los primeros meses de este año. En marzo se registró una caída superior al 20 por ciento con respecto al mes anterior.

En este escenario tan alejado de las previsiones de ingresos, la concesionaria cerró el ejercicio de 2010 con unas pérdidas de 15 millones, tal y como consta en el Registro Mercantil. Los números rojos acumulados en los últimos años superan los 85 millones de euros, según fuentes conocedoras del sector. Así, y ante la imposibilidad de hacer frente a sus obligaciones financieras, la concesionaria acabó por solicitar el concurso de acreedores, entre quejas a la falta de ayudas por parte de la Administración.

Junto a Ocaña-La Roda, las otras autopistas de peaje que han quebrado en los últimos meses son las radiales de Madrid R3, R4 y R-5, así como la vía de pago Madrid-Toledo. Todas ellas acumulaban un pasivo de 2.171 millones de euros cuando decidieron ir al concurso de acreedores. Además, la concesionaria de la vía de peaje entre Cartagena y Vera se ha acogido al preconcurso, para ver las posibilidad de refinanciar con las entidades bancarias una deuda que, en su caso, llega a los 550 millones de euros, mientras que todo apunta a que a comienzos del próximo año podría adoptar idéntica medida la empresa de la R-2, de Madrid a Guadalajara. Aunque relativamente en mejor situación, también están atravesando por serias dificultades la vía de pago a Barajas y la circunvalación de Alicante.

En Asturias, las concesionarias de las vías de peaje no son ajenas a la crisis general del sector. Viastur, la sociedad que gestiona la Autovía de la Industria (AS-II) de Oviedo a Gijón sumó unas pérdidas de 5,1 millones de euros durante los primeros cuatro años de servicio de la vía. Viastur cobra del Principado en función del número de vehículos y en el contrato de concesión la intensidad media estimada era superior a la que se registró en la realidad. El Presupuesto regional de 2011, prorrogado, incluye un mecanismo para el rescate de la concesionaria, que, por su lado, reclama desde 2009 una mejora en las condiciones del contrato ante el desequilibrio entre previsiones y tráfico real.

Aunque el pasado ejercicio tuvo más de 9 millones de beneficios, Aucalsa, la empresa del Huerna, cerró 2011 con un resultado económico en torno a un 25% inferior al obtenido en 2008.
 

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